La plata es un metal blanco y brillante que posee la cualidad de tener la mayor conductividad eléctrica dentro de los metales.

Hasta hace mil años era el más valorado por encima del oro.

La civilización nos ha obligado a separarnos de los ciclos naturales del planeta y este desorden puede llegar a generar alteraciones de humor y psicológicas que afectan nuestra vida cotidiana. La plata nos ayuda a sincronizarnos nuevamente con los ciclos de la luz y de la luna.

Por su brillo y su capacidad de refracción, la plata tiene la característica de ser un protector contra el mal de ojo. Neutraliza las malas influencias energéticas tanto de personas como de ambientes. Tradicionalmente se le ha atribuido a la plata la cualidad de proteger a las mujeres embarazadas y a aquellas que desean estarlo.

La plata está relacionada con nuestras emociones más profundas, por ello es un potente liberador de emociones negativas enquistadas.

También se recomienda a personas con autoestima baja, ya que potencia su autoconfianza y elocuencia. Además de que asiste en temas amorosos.

Es también liberadora de tensiones, por lo que facilita sueños profundos y productivos. Es un estimulador de la clarividencia y las percepciones extrasensoriales por esta razón es uno de los metales preferidos de los psíquicos.

Como es un metal sumamente maleable nos inspira a la humildad y a la entrega.